Ok, admitamos que el título no es muy original (para todos aquellos que recuerden la publicidad telefónica), pero bastante con que me haya puesto a escribir...jajajaja.
Perdón, pero es que estas semanas se me están haciendo bastante complicadas. Entre el calor y la mudanza (sí, me mudo de casita) estoy de la cabeza. Y eso que todavía no embalé nada y nos mudamos este finde que viene. Histeria, ansiedad, emoción, nerviosismo, muchos estados, todos al mismo tiempo. Después de casi 6 años viviendo en la misma casa la cantidad de cosas que he acumulado me asusta. Especialmente cuando no puedo dejar de trabajar porque estoy super atrasada con todos los pedidos.
Pero bueno, es para mejor. Así que no es una de mis quejas (bue, un poquito sí), sólo una explicación a mis largas ausencias y la escasez de nuevos picas.
Sin embargo, hoy me agarró un pequeño ataque de ansiedad a eso de las 6 y media de la mañana (gracias al hermoso calor que nos acompaña en la ciudad) y no me quedó otra que descargar con aguja e hilos.
Tenía que hacer una llama, la tenía pendiente (así como una larga serie de animales autóctonos), y justo dio la casualidad que la genia de mi cuñada ayer me regaló una pulserita que trajo de su viaje al Norte. Destino.
El tema es que me daba mucho miedo el modelo parado en cuatro patas. Ya tenía visto el resultado en los diseños de Anne-Claire Petit, pero ni idea cómo hacerlo. Y bueno, salió esto. Chiquito, boceto, primer intento y todavía no terminado. De seguro va a ser bastante cambiado hasta que quede el definitivo. Pero ya le tomé cariño. Así que acá se los dejo para que lo vean. Con pulsera y todo.








